Los 5 síntomas primerizos de que pronto vas a padecer de una trombosis venosa en las piernas

Un problema que muchas mujeres consideran algo estético es el de las varices en las piernas.

Sin embargo, esto es más que un problema estético, puede convertirse en un problema de salud. Por esta razón, nunca debemos pasarlo por alto y prestarle atención a este problema.

No importa si las varices son grandes o pequeñas, debemos mantenerlas controladas para que no se convierta en una trombosis venosa.
Como sabemos, las varices se forman por causa de la mala circulación sanguínea. Ocasionalmente, la sangre puede convertirse en un coágulo muy peligroso que obstruya la circulación. Si este se desprende de su lugar, puede viajar hasta una vena principal, entorpeciendo la circulación. Como resultado, podemos sufrir graves consecuencias. Una de las venas más comunes que se suele obstruir es la arteria pulmonar, lo que provoca una embolia pulmonar.

Normalmente, este problema suele afectar a las personas con edades entre los 50 y 60 años. Sin embargo, ninguna persona está libre de padecer de este mal. Por ello, debemos mantenernos muy alerta del estado de nuestras varices. De esa forma, evitaremos correr graves peligros de salud que pudieran acabar con nuestra vida.

Según los expertos, dichos coágulos que provocan varices tienen más posibilidades de desprenderse si se ubican en la parte alta de las piernas. Es por ello que se recomienda revisar periódicamente las piernas con especialistas. Si estos lo consideran importante, debemos someternos a una intervención médica por nuestra seguridad.

Síntomas de la trombosis venosa en las piernas

Al igual que cualquier otro mal, la trombosis venosa también nos envía señales cuando está a punto de desatarse. ¿Cuáles son estos síntomas? Antes de hablarte de los síntomas, debes saber que existen dos tipos de trombosis. Una es superficial, mientras que la otra es más severa y provoca daños mayores. A continuación, te dejamos los síntomas que puedes presentar.

Trombosis Venosa Superficial: según los expertos en medicina, en este caso nos daremos cuenta de inmediato. La señal es que algunas zonas de nuestras varices se inflamen hasta convertirse en un cordon duro al tacto de color azulado. Este será visible a simple vista y será muy doloroso.

Además, la zona donde tenemos las varices se calentará un poco y sentiremos una presión insoportable. Debemos tener mucho cuidado con la trombosis superficial. Asimismo, debemos permanecer muy alerta, pues es el primer paso para una trombosis profunda. A esto se le conoce como “flebitis”.

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Trombosis Venosa Profunda: Lamentablemente, cuando una trombosis superficial llega a una trombosis profunda, no nos damos cuenta. Sin embargo, si permanecemos atento a las siguientes señales podremos actuar con prontitud:

– Fuerte presión en la zona donde tenemos las varices visibles e inflamadas con forma de cordón azulado.

– Un calor casi insoportable en dicha zona.

– Hormigueo que va subiendo por la pierna hasta la ingle.

– La pierna permanece dura, aun cuando la tocamos con la mano y la sentimos muy rígida.

– La piel de la pierna se torna azulada, sin color o muy pálida. En este último caso, la razón es que la sangre está llegando a dicha zona con mucha dificultad.

Cómo evitar la trombosis venosa

En primer lugar, debemos tener presente que las varices son la principal causa de la trombosis venosa. Para ello influyen factores hereditarios contra los que no podemos hacer nada. Si a eso le sumamos una vida sedentaria, sobrepeso y mala alimentación, las varices serán nuestros dueños. Cuando veas aparecer las varices en tus piernas, pon en práctica los siguientes consejos:

– Realiza ejercicios todos los días, como salir a caminar por 30 minutos. La natación y montar bicicleta también son una buena opción.

– Dúchate las piernas con agua fría.

– Reduce al máximo tu ingesta de azúcar, sal, grasas, bollería refrescos, y harina blanca. En otras palabras, debes evitar todos los alimentos que te provoquen mala circulación sanguínea.

– Toma mucho líquido, jugos naturales e infusiones como de cola de caballo, el poleo o de romero.

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